Periodismo es ir al lugar

Captura de pantalla 2014-11-07 a la(s) 06.31.14

Qué increíble, surrealista y fantástico suena escuchar que un hombre, en viajes de cobertura periodística, dio la vuelta al mundo nueve veces cubriendo desastres, guerras, dictaduras, mundiales de fútbol, epidemias, magnicidios y coronaciones. Ello impresiona en tiempos de un periodismo hecho en oficinas gracias a las nuevas tecnologías.

Hace poco falleció un periodista que pocos estudiantes universitarios conocieron: Manuel Jesús Orbegozo o simplemente MJO . El negro, el viejo, el trotamundos.

Durante décadas, MJO , como periodista de El Comercio, La Crónica y Expreso, entregó a sus lectores brillantes coberturas en zonas disímiles como el convulsionado Medio Oriente, la desgarrada África, la Europa comunista y la empobrecida Centroamérica, como sabueso viajero que lograba además aquellas “entrevistas imposibles” a personajes de categoría mundial.

Los militares se engrandecen cuando logran mirar a los ojos a sus enemigos antes de matarlos o de morir en manos de ellos, dijo una vez el general Eduardo Fournier, combatiente en el VRAE contra Sendero Luminoso. En el periodismo, MJO se plantó cara a cara con Pol Pot, Yasser Arafat, Mijaíl Gorbachov, Teresa de Calcuta, Juan Rulfo, Gabriela Mistral y con los endurecidos militares de la plaza china de Tiananmen. Fue a las guerras de Vietnam, Nigeria, Camboya, Líbano y el Golfo Pérsico. También arrancó palabras a Ernest Hemingway, William Faulkner, Camilo José Cela, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, García Márquez y Guayasamín.

Colado algunas veces en sus clases de periodismo en San Marcos, en pleno gobierno fujimorista, escuché una vez a sus alumnos decir que los ojos de MJO lo habían visto todo. Luego supe que no usaba los salones de clase para hacer teoría, sino que citaba a sus alumnos en alguna esquina de Lima para olfatear y discriminar lo periodístico de lo banal. ¿Se escandalizaron las chicas, alumnas suyas, cuando tuvieron que esperarlo frente al prostíbulo del Cinco y Medio? Obvio que sí, pero ahora ríen al recordarlo.

Muchos años después me pregunté por qué había generaciones de periodistas en el Perú que se formaban en las facultades de Comunicación leyendo a Ryszard Kapuscinski (1932-2007) y no a MJO .

La vida profesional y periodística de Ryszard Kapuscinski era tan perfecta y tan heroica que me generó algunas suspicacias. Ciertamente, algunos periodistas de investigación de mi generación no le creíamos. Tiempo después se conoció que el autor de Los cínicos no sirven para este oficio, título casi confesional, mezcló la ficción con la verdad en sucesos que él supo utilizar muy bien para encumbrarse.

Dijo que había estado a punto de ser fusilado en cuatro ocasiones, pero solamente pudo documentarse uno de esos episodios y en forma parcial, de acuerdo con su biógrafo y discípulo Artur Domoslawski en su obra Kapuscinski non fiction. Tampoco conoció al Che Guevara y eso lo descubrió John Lee Anderson, uno de los mejores cronistas del momento. Y sobre algunas guerras a las que fue, resulta que nunca estuvo allí.

Tal vez Manuel Jesús Orbegozo se hubiera cortado un brazo antes de convertir el periodismo en literatura o en fabulación. Con excepción de San Marcos, el trabajo de MJO fue soslayado de las aulas universitarias por esnobismo y poca generosidad. Ya partió para cerrar su última vuelta al mundo, no lo olvidemos.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: