Cuidado con mirarnos el ombligo

Aprovechando el contexto de la pobreza y el desempleo, en América Latina viene apareciendo un discurso con cierto tufillo radical y autoritario por parte de ciertos jefes de Estado. La democracia es la principal perjudicada.

Cada cierto tiempo, América Latina es remecida por los resoplidos contra la democracia que dos jefes de Estado suelen proferir a la platea mundial cada vez que tienen un bajón en las encuestas de opinión. O lo que es peor: Cuando simplemente desean ocultar los errores de sus gobiernos bajo la cortina de humo de un maquinado duelo verbal con supuestos enemigos peligrosos y de alto vuelo.

Democracia

Hugo Chávez y Evo Morales, presidentes de Venezuela y Bolivia respectivamete, conforman el llamado “eje nacionalista y revolucionario” en América Latina.

Hugo Chávez (Venezuela) y Evo Morales (Bolivia) se han convertido en los personajes de mayor relevancia mediática de los tiempos recientes, pero no por haber aliviado la pobreza de sus respectivos países. Ambos jefes de gobierno, autonombrados hijos predilectos de una ideología nacionalista –controladora y clientelista– suelen ridiculizar y denostar a la democracia y sus caminos, pese a ser el sistema político que generosamente los llevó al poder y a la histórica posibilidad de hacer cosas trascendentes por sus pueblos.

Al considerarse abanderados de la izquierda, es conveniente limpiar la imagen de la izquierda. La izquierda ha demostrado que no solamente puede sobrevivir en democracia, sino que puede actuar como un soporte fundamental de ese sistema político, siendo el motor de inusitados despegues económicos y sociales. Ejemplos claros son Felipe Gonzalez en España y de Luis Ignacio Lula Da Silva en Brasil.

Habría que determinar si ambos personajes –Chávez y Morales– pertenecen realmente a una izquierda comprometida y honesta, como pasó con Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui, políticos del Perú que nunca llegaron a jefes de Estado, pero que hicieron cosas notables. O si simplemente se aprovechan del romanticismo y del aroma de lucha social de la izquierda para subirse al carro del poder.

Una izquierda de moda

Juan o Pablo o Enrique o Miguel puede ser el nombre de un jovencito como millones en América Latina, sumido en la pobreza, sin empleo y sin educación, que puede verse encendido y entusiasmado por un discurso incendiario y radical, como los esbozados por Evo Morales y Hugo Chávez.

En la América Latina de hoy pareciera que la izquierda es una moda y no precisamente un modelo a ser implantado con la responsabilidad que las sociedades demandan.

Carlos Decker-Molina, un periodista de Bolivia que llegó a Suecia huyendo de las dictaduras de su país, sostiene que en Latinoamérica no se aprecia una izquierda total y vigorosa, consistente y planificada, sino que conviven “varias izquierdas” cuyos arañazos de cambio radical son desordenados y ciertamente desfasados.

Hugo Chávez tiene ya casi una década en el poder y ha encabezado una guerra contra los periodistas que no han aceptado colocarse la boina que caracteriza su movimiento.

Evo Morales ha planteado a sus legisladores una norma para ser reelegido en el cargo y ha señalado públicamente que los medios de comunicación son los reales enemigos de su gobierno.

“Hugo Chávez y Evo Morales se han convertido en los personajes de mayor relevancia mediática de los tiempos recientes, pero no por haber aliviado la pobreza de sus países”.

La represión contra la prensa, las sospechas de fraude electoral, las reelecciones enfermizas, el despilfarro de dinero, el autoritarismo y la corrupción, son pinceladas de un enorme paisaje que parece muy conocido.

Se trata de un nuevo sistema autoritario que evita el uso de tanques y aviones artillados como en el Chile de Salvador Allende.

Las nuevas dictaduras

Ahora los métodos son sutiles y menos brutales. Alberto Fujimori (Perú) y Carlos Saúl Menem (Argentina) fueron los precursores de ese nuevo modelo de dictadura, solapada y serpenteante, basada en el control de los poderes y de las instituciones del Estado, junto al ajuste tributario contra los medios de comunicación.

Anmartya Zen tuvo mucha razón cuando dijo que la pobreza en muchas regiones en el mundo no se debía precisamente a la falta de dinero o de recursos naturales, sino a la carencia de instituciones que regulen el trabajo del Estado y sus autoridades.

“Los periodistas que se miran el ombligo son indispensables para los caudillos que desean perpetuarse en el poder. Me refiero a los periodistas que tardan lustros en reconocer la diferencia entre un tigre y un león, entre un dictador y un demócrata”.

Por eso somos pobres en América Latina: lo somos porque cada cierto tiempo aparece un caudillo que jura tener las soluciones a los problemas de su país, sin diálogo ni consenso. Incluso, tales personajes no dudan en querer exportar sus métodos pese a tener mendigos en las puertas de sus respectivas casas de Gobierno.

En Argentina, particularmente en Buenos Aires, se dice que una persona “se mira el ombligo” cuando no es capaz de reconocer lo evidente, rehuyendo a la realidad y renunciando su capacidad de protesta.

Los periodistas que se miran el ombligo son indispensables para los propósitos de los caudillos de perpetuarse en el poder. Me refiero a los periodistas que tardan lustros en reconocer la diferencia entre un tigre y un león, entre un dictador y un demócrata. ¿Una democracia apaleada es una democracia? No hay medias tintas.

Niegan que Hugo Chávez y Evo Morales sean autoritarios o que vayan por ese camino. O son ignorantes o son cobardes. Hay que tener mucho cuidado con las dictaduras modernas.

En el Perú, por debatir eternamente si Alberto Fujimori era dictador o simplemente un gobernante autoritario, casi se queda 25 años en el poder.

Entretanto, centenares de peruanos decentes y comprometidos, estudiantes universitarios, junto a ciudadanos indefensos y humildes, fueron asesinados por grupos paramilitares, mientras el Estado era saqueado y empobrecido.

Muchos periodistas peruanos se miraron el ombligo y no reconocieron que una democracia a medias no es democracia. O que la democracia como sistema de gobierno no puede ser vista como la paleta de un artista, abundante en matices y experimentos de color. La democracia es una sola, sin medias tintas. Lo repito.

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Comments

  1. Kayra María says:

    Orazio,
    Amigo periodista,

    Es que la pobreza y el desempleo aumentan día a día, como aumenta la brecha entre ricos y pobres… De eso es de lo que se aprovechan los políticos inescrupulosos que sólo ansían el poder ofreciendo a las masas necesitadas soluciones que no son más que ilusiones…

    Por eso es que la izquierda y el socialismo no pasan de moda para los que nada tienen…

    Bien por la salvedad que haces de las izquierdas, del socialismo de Felipe González y de Lula Da Silva, aunque también tienen sus cosillas…

    Habría que contemplar la forma de terminar el mandato de los abusadores del sistema democrático. Tal vez el índice de popularidad, vete a saber.. las encuestas y los comicios son tan manejables…
    Me sorprendió el aguante de los peruanos con Fujimori y hasta con Toledo.

    Y, ¿en dónde me dejas la corrupción? Es la madre de todos los males de la Democracia. La corrupción propicia el aumento de la brecha entre ricos y pobres…

    No renunciemos jamás a nuestra capacidad de protesta y yo pido a Dios que me permita reconocer siempre lo evidente para evitar errores y hasta el ridículo.

    Con periodistas como ustedes, latinoamericanos unidos en Suecia, las cosas tienen que ir para mejor, hacia una Democracia sin medias tintas, como bien dices.

    Saludos siempre,
    Kayra María

    Comment by Kayra Maria — November 10, 2006 @ 5:51 am
    http://www2.fo.hik.se/pyd06/?p=22

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  2. Pregunta: ¿Qué cosa es la democracia? (que es más, en mi opinión, que justicia, libertad, eduacicón, salud, etc, conceptos etéreos e inconexos así por así)
    Si señalas que la democracia es una sola, sin medias tintas, entonces señalas que no existe más que un solo modo de entender la democracia. Esa es una afirmación igual de intolerante de las que criticas. Los consensos, y demás, para formular el tipo de democracia de una sociedad no tiene cabida.
    Dejo en claro que estoy en contra de los gobiernos sempiternos por más que el gobernante de turno pueda estar haciendo mucho por el país. Pero ahora, decir que Evo Morales es relevante mediáticamente porque no ha solucionado la pobreza de su país es simplemente manipulante. Aunque haya prometido lo que sea, cualquier persona con dos dedos de frente sabe que los problemas económicos de Bolivia son mucho más crudos que los nuestros. Poco es decir que ciertas ciudades bolivianas parecen el Perú de los 80´s.
    Decir izquierda es algo muy amplio. Por ende, Morales y Chávez bien podrían o no caer en lo que se denomina izquierda. Una izquierda populista, chauvisnista, demagogica, etc, pero podría ser izquierda. Lo que no quiere decir que sea válido una vez subido al carro del gobierno decir que “descubren en el camino el socialismo del siglo XXI”. El que apunta hacia eso lo hace antes de, no en pleno camino lo descubre.
    En la izquierda puede existir tanta mierda como en la derecha. Stalin es un ejemplo, Humala es uno más cercano (y no lo digo solo por su pasado, sino por ser tan cojudo de no intentar poner temas más importantes en la agenda que lo de su marcha en la frontera). Sin embargo, es una ligereza excesiva hablar así de Allende. Salvador Allende fue el primer presidente socialista electo (“electo” en negritas) en el mundo. Él no fue en contra de las vías democráticas que lo eligieron. Por el contrario, la CIA y su inversión de capital en el fomento de partidos democrata cristianos (centro-derecha), que recogían algunas demandas del FRAP, fueron los que actuaron contra esas vías legales (Fuentes: Peter Kornbluh: “Los EEUU y el derrocamiento de Allende”; Patricia Verdugo: “Salvador Allende:Como la casa blanca provocó su muerte”, entre otros). Y fue la misma CIA la que propició el golpe de Estado (con el material bélico que NO controlaba Allende).
    Y por último, es cierto eso de no mirarse el ombligo. Así como es distinto ke la realidad sea verde petróleo, que intentar ver la realidad con lentes verde petróleo.

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