Muertes en el VRAE acaban siempre en pedidos de mayor presupuesto para las FFAA

B-VRAE

[Publicado en mayo del 2009 en la revista NEXOS de la Universidad de Lima]

Con una nueva denominación y alejada de los propósitos políticos de Abimael Guzmán y de Óscar Ramírez Durand (a) Feliciano, la agrupación terrorista que opera en el VRAE a cargo del camarada José ha demostrado ser un duro enemigo para las fuerzas de seguridad. El reciente ataque al helicóptero MI-17 en el que viajaba el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general EP Francisco Contreras, puso en evidencia la vulnerabilidad de las tropas en una zona caracterizada por ser escenario numerosas emboscadas con decenas de muertes.

Escribe: Orazio Potestá

Son muchas las guerras que se producen en el mentado Valle de los Ríos Apurímac y Ene-VRAE, al margen de los consabidos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y las columnas terroristas que ahora se agrupan en el Ejército Revolucionario de Obreros, Campesinos y Estudiantes de Resistencia Nacional Antiimperialista, facción liderada por Víctor Quispe Palomino (a) José y que hasta la caída de Feliciano en 1999 era el histórico Comité Regional Principal de Sendero Luminoso.

Se trata de combates invisibles que impiden la pacificación del VRAE y que fortalecen las ideologías radicales que se enfrentan al Estado.

La última emboscada que causó la muerte de 15 soldados del Ejército en Sanabamba (Huanta) pudo haber sido consecuencia de la deficiente planificación o del recelo que las Fuerzas Armadas tienen con la PNP y que evita que se comparta información de inteligencia sobre el terrorismo en la zona. O tal vez el corolario del copamiento del teatro de operaciones por parte del Ejército para alejar a tropas experimentadas y mejor preparadas de la Marina de Guerra.

La guerra informativa es casi un deporte. La edición del 16 de abril de Caretas sostuvo que el atentado terrorista se habría producido cuando los soldados extorsionaban a un grupo de narcotraficantes, tesis atribuida a sectores “moralizadores” del Ejército y pese a que fue vertida desde Lima por la PNP para desprestigiar a los militares en el VRAE.

La demora del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en otorgar los presupuestos prometidos aumenta las tensiones y ello explica la presencia de solamente dos helicópteros MI-17 y la ausencia de los blindados MI-25.

El 6 de abril, casi una semana antes del atentado en Sanabamba, el ministro de Defensa, Ántero Flores-Aráoz, había resaltado los logros del Plan VRAE, elaborado para reducir la pobreza y eliminar el narcoterrorismo en la zona: “La gran mayoría de la población no sabía de qué se trataba esa estrategia, hasta que en el 2008 se le dio un gran impulso al progreso y a la interdicción policial y militar”.

A los errores en la estrategia militar se suman factores como el recelo existente entre las fuerzas de seguridad y los contradictorios discursos de las autoridades

Sin embargo, luego de las balas y de los machetazos del camarada José y sus huestes, Flores-Aráoz se apuró en revisarle las costuras a ese documento y reconoció que debía ser mejorado y consolidado.

Ciertamente, esa misma fecha, Vladimiro Huaroc, quien como presidente regional de Junín se encuentra presente en la zona, sostuvo que el Estado se encontraba perdiendo la guerra contra el narcotráfico y el terrorismo, debido al escaso impacto del Plan VRAE.

Graves errores: Exposición y Filtración

De acuerdo con el diario El Comercio, desde finales del 2007 y hasta el pasado 18 de abril, el denominado Ejército Revolucionario de Obreros, Campesinos y Estudiantes de Resistencia Nacional Antiimperialista, por medio de emboscadas y francotiradores, asesinó a 32 militares y a seis efectivos policiales.

Y si el tenor de los ataques es asesinar a 15 militares por atentado, posiblemente tripliquemos el número de bajas para diciembre del 2009.

La ONU señala que en el VRAE se producen anualmente 104 toneladas de cocaína, lo que equivale a la tercera parte de la producción nacional. Mientras las mafias de la droga manejan millones de dólares en zonas rurales de Ayacucho, Junín y Cusco, el Estado no otorga los presupuestos requeridos por DEVIDA para frenar el crecimiento del narcortráfico

Soldados menores de edad y sin experiencia (ser un “reenganchado” no garantiza ser superior al enemigo) patrullaron en “fila india” por Sanabamba, en horario diurno y violando los manuales de combate de baja intensidad escritos hace décadas luego de la traumática experiencia de Estados Unidos en Vietnam.

Los militares se expusieron en una zona montañosa que facilitaba el camuflaje de francotiradores y el monitoreo de trampas explosivas.

Fue un error ampliamente reconocido (Caretas del 16 de abril) por el presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general EP Francisco Contreras: “La técnica del patrullaje ordena hacerlo por la noche, por infiltración. Yo mismo viajaré a la zona para pedir explicaciones al jefe de la base militar de Sanabamba para saber por qué se cometió esa negligencia”.

No hubo secreto y menos sorpresa. Hubo soldados regalados a la muerte en una ruta que ya había sido sembrada con minas explosivas por los terroristas, lo que revela la posible existencia de canales de filtración de información.

La hora de las sospechas

Para aquellos que sostienen que la suma de errores no forzados en Sanabamba es sospechosa, tampoco parece ser casual que cada atentado terrorista contra militares en el VRAE o en el Alto Huallaga acabe siempre con la misma súplica: Más dinero para las Fuerzas Armadas.

Se aprecia una constante causa-efecto que debería preocupar a los expertos en violencia y a los periodistas de investigación.

Hay varios ejemplos de mala fe en el VRAE. Uno de ellos involucró al general EP Eduardo Fournier, quien ahora sostiene que Vladimiro Montesinos tuvo que ver en el derribo del helicóptero MI-17 que lo trasladaba con decenas de militares (muchos de ellos murieron) a la zona de Anapati, en el departamento de Junín, cuando se perfilaba la rendición de centenares de terroristas. El ex jefe del SIN hizo llegar un falso rumor al camarada Alipio, quien hizo explotar esa nave el 2 de octubre de 1999.

En ese tiempo, la derrota de Sendero Luminoso hubiera anulado los presupuestos para la compra de logística y de armas para el combate del terrorismo en el VRAE.

Resolver las guerras invisibles es indispensable para el Estado. Y ese tráfago nos enfrentará a otros enemigos como la indolencia, la ineficiencia y la persistente corrupción. Ojalá alguien se atreva.

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