Reyes

C-Reyes

Ser el hombre de confianza de un genio del periodismo como lo fue Paco Igartua debió haber sido muy difícil. Los dotados son seres complejos e incontestables. Paradógicamente suelen tener mal genio, además.

Jesús Reyes Muñante fue el hombre-editor-columna que soportó Oiga durante casi 30 años, en una especie de auto sacrificio ritual que permitió a Paco Igartua desplegar su gigantesca pericia en el periodismo peruano.

Como genio que era, Reyes era dueño de un carácter fulminante. Era temido por sus periodistas y generaba un respeto que ahora nadie podría encontrar en una redacción. Y también era indescifrable, hermético.

Reyes exigía los textos a las siete de la mañana, sin importar que uno hubiese llegado el día anterior desde los Balcanes, en balsa o nadando. Serísimo y ronco, pedía que el informe o reportaje, empezado a máquina y culminado a mano tensa, sea depositado en su oficina por debajo de la puerta.

Y eso hice algunas veces, aunque debo suponer que me tenía cierto aprecio porque extraordinariamente me permitía que le entregase los textos al mediodía. Sustento esa sospecha (que me estimaba) en una frase que Reyes me soltó una vez, respecto a un artículo mío que ya no podía editar por falta de tiempo: “Si lo has hecho tú, puedo suponer que es un buen trabajo”.

Cada vez que Reyes editaba, en su oficina se producían combates de protones y electrones, batallas de logismos y sinlogismos. Su cerebro producía fogonazos y chispas que se impregnaban en las cuartillas que salían de su enorme máquina Rémington.

En la redacción, los periodistas esperaban la salida de Reyes. Cada uno calculaba en silencio quién iba a ser destruido por su metralla verbal. Impertérrito y reservado, no quedaba otra que ver en sus gestos el veredicto de la noche. La revista que saldrá tiene información de la “puta madre” o simplemente será una completa mierda.

Cuando todo había salido bien, abandonaba su oficina y se paseaba por la redacción. Aveces imitaba los ladridos de un perro, como si fuera un niño, inmerso en esa marea de relajamiento que siempre llega luego de una crisis de tensión. Caminaba y golpeaba las esquinas de los escritorios con los nudillos, silbando muy bajito.

A Reyes nunca le faltaba un plumón negro para tachar cualquier error detectado en los textos.

En 1995 todavía se escribía a máquina en algunas redacciones. Al menor error de tecleo había que arrancar la página. Eso era amor propio. Los editores tachaban con plumón negro la frase equivocada y redactaban el texto correcto en el espacio que había entre línea y línea. Tarea de herreros.

Ahora todo se resuelve con la tecla “delete”.

Recuerdo haberle entregado a Jesús Reyes un texto de seis páginas sobre terrorismo (“La derrota de Sendero Luminoso: Una promesa incumplida”) para un diagramado de apenas dos carillas. Y como el 70% del espacio se iba en la foto abridora y el titular de dos niveles, había que hacerle cirugía mayor a mi informe.

Dos horas después, Reyes me entregó una obra maestra de edición.

“Pronto escribirás con concisión. La concisión se logra escribiendo, no escribiendo poco”. Punto. No dijo más que eso.

Creo que fue en 1998 cuando lo llamé por teléfono a su casa de Lince. Sabía que andaba mal de salud.

-Don Jesús, soy Orazio Potestá. Alfonso Bermúdez me dio su número telefónico…

[Silencio]

-No lo veo desde que cerró Oiga y llamaba para saludarlo…

[Hubo otro silencio] Hasta que secamente dijo: “Sí. Gracias. Me encuentro bien”.

Reyes se convirtió en un referente de acero para los que pasaron por la escuela periodística de Oiga, incluso para aquellos que lo odiaban. Lo cierto es que a Reyes se le odiaba con reverencia y se le quería con desconfianza.

Era impredecible y desconocido. Tenía una experiencia vital sorprendente y el registro periodístico de tres vidas terrenales y extraterrenales. Así recuerdo yo a Jesús Reyes Muñante.

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Comments

  1. Sorry, ¿ese Jesus Reyes es el que salio en tv con Montesinos?, ¿el que metieron a la canasta con su hijo?, me acuerdo que su hijo trabajaba en el diario Referrendum, o algo asi…….¿que cosas no?

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  2. Jhon Bazan says:

    Don Jesus Reyes es parte de la historia de Oiga, lo conoci a traves de una llamada telefonica, y pudimos conversar mas detalladamente en la primera oficina que abri para la revista Oiga, exactamente a dos años de la muerte de Paco. Cuando llego, fue recibido entre aplausos y ovaciones de los nuevos periodistas que iniciaban sus practicas en esa Oiga del 2006.

    Tuve muchisimas conversaciones con Don Paco en su casa de Surco, a veces en su estudio del segundo piso o a veces en el calor de la chimenea de la sala del primer piso. Hablamos a veces de la historia de Oiga, donde los hermanos Jesus y Alfonso Reyes eran parte de ella. El buen recuerdo de ambos hermanos en Don Paco fue siempre claro. Un dia me dijo: usted ya sabe todo lo que se de Oiga… hable con los hermanos Reyes… ellos son parte tambien de esta historia.

    Ayer he recibido una nueva propuesta de venta de Oiga por parte de ex-periodistas que trabajaron Oiga, atraidos esta vez por la vieja guardia de Alfonso Ugarte… otra propuesta… y la misma respuesta… Oiga no se vende… Oiga es vida… que aun no se ha terminado de escribir…

    Finalmente, me voy a ver a Don Jesus… le tengo una buena noticia… en verdad es un Maestro.

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  3. John Bazan says:

    Amigo Orazio:

    ¿Y la nota por el cuarto aniversaario del Maestro?, ¿y por los 60 años de la revista Oiga?.

    Oiga!… Oiga Usted Don Paco!, en el recuerdo y en nuestro corazones!!!!!

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  4. Jhon Bazan Aguilar says:

    Hay cierto pillo llamado Christian Manrique, que anda dicendo que yo tengo algo que ver con el reo contumaz Eduardo Calmell del Solar, la verdad es que he combatido contra ese delicuente desde el año 1998, cuando Don Paco Igartua inicia el proceso de rescate de Oiga. hay seudo periodistas como este tipo que tratan de embarrar en su porqueria humana a otras personas. En Indecopi y la Fiscalia obran las pruebas con la que demuestra mi lucha contra estos corruptos.

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  5. arbilu gutierrez says:

    ES VERDAD QUE LA DIANA DE EL COMERCIO ES AMANTE DE DEL CASTILLO, DIME DIME. SOLO FALTAS TU PARA QUE ME CONFIRME ESA VERSION

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  6. Mariano Vásquez says:

    Realmente una grata sorpresa el poder encontrar esta bonita y sentida reseña a Jesús Reyes, gran periodista, gran padre y gran amigo. Tuve la oportunidad de trabajar al lado de él y de Paco Igartua en los años `80 y lo que aprendí con ellos no lo iba a aprender en universidad alguna. Qué mejores maestros que ellos.
    Orazio, una suerte el que también hayas podido beber de la fuente de experiencia y enseñanza de Oiga, que comenzó como un panfleto y terminó siendo la más importante de las revistas políticas del país. No olvidemos que fue Paco Igartua quien fundara primero Oiga y después Caretas. Dos hijos suyos enfrentados por designios del destino y que lo único que hicieron fue dar batalla a la intolerancia e ignorancia de políticos de turnos. Las dos iban tras los mismos ideales pero la primicia de la noticia los ganaba.
    Desde estas líneas aprovecho para saludarte y agradecerte por este homenaje a quienes hicieron del verdadero oficio del periodismo su bandera.
    Abrazos

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  7. juanareyesa@hotmail.com says:

    El Señor Jesús Reyes Muñante, nunca estuvo en la cárcel por tal motivo.

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