Dos constantes en mi vida

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Entrevista para la maestría en Periodismo de la Universidad de Barcelona (España) y Columbia, en Nueva York. Aquí se discute la problemática de que el Perú sea un narcoestado y la moral de la política, si bien Maquiavelo separó ambos conceptos hace 500 años. El ejercicio periodístico frente al poder de las mafias tampoco fue ajeno al diálogo. Fecha: enero del 2007.

Entrevista MELISSA SILVA

Periodismo y narcotráfico… ¿Dos temas constantes en su vida, no?

Viéndolo como lo dices, sí, han sido dos constantes en mi vida, pero de mi vida profesional. Primero me dediqué a investigar casos de terrorismo, cuando Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) arremetían en el Perú. Luego el narcotráfico se hizo notorio en el país y me interesó mucho. Ahora, para desgracia nuestra, ambas lacras se han unido estratégicamente y hacen mucho daño a la sociedad peruana. Ahora tenemos al grupo terrorista que fue considerado como el más sanguinario del mundo –de acuerdo con Simon Strong– junto a uno de los problemas más complicados de la actualidad: el tráfico de drogas. 

Usted afirma que Perú es un narcoestado. ¿Por qué?

Ante todo, debo decir que quienes se han empeñado en señalar que el Perú no es un narcoestado han sido o son consumidores de drogas en el Perú. Me refiero a dos ex presidentes de la República y a varios políticos. ¿Con qué moral pueden referirse al tema y sobretodo minimizar una amenaza tan terrible?

Si actualmente el Perú no es un narcoestado, se encuentra a medio milímetro de serlo. Hay la certeza de que las mafias de la droga financian a los partidos políticos en el Perú en época de elecciones y que las entidades bancarias lavan el dinero de ese negocio sin ningún reparo.

El Perú es el segundo productor de cocaína en el mundo y también el segundo productor de hoja de coca a nivel mundial. Actualmente, solamente tres países pueden cultivar hoja de coca y el Perú es uno de ellos junto a Colombia y Bolivia. Nos encontramos en un lugar privilegiado del cinturón de fuego del narcotráfico y pese a ello hay personas (políticos, empresarios e intelectuales) que piensan que no somos un narcoestado. ¿Y acaso podrían sustentar por qué el Perú no es un narcoestado todavía? No van a poder hacerlo pues no saben dónde están parados.

Seguramente desean ver a un capo de la mafia de Tijuana como ministro del Interior o como presidente de la República para recién decir: “Sí, lo reconocemos, somos un narcoestado”. Pero eso no va a ocurrir pues el narcotráfico preferirá mil veces operar detrás de una autoridad sobornada, corrupta o atemorizada. Y esto no lo digo con alegría… Simplemente eso es lo que pienso como investigador de ese tema en mi país.

Cuando Sendero Luminoso nació a la luz pública hace 27 años, los políticos de ese entonces (que son los mismos que ahora niegan que seamos un narcoestado) dijeron que los miembros de esa banda terrorista eran abigeos (ladrones de ganado) y simples locos que ponían bombas. Y vaya que luego nos estalló tremenda bomba en la cara.

¿Hay muchos políticos implicados?

Muchos y muy “respetados”. Algunos han llegado a ser presidentes de la República.

¿Qué pruebas hay al respecto?

Por ejemplo, con respecto a Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos hay mucha información que se maneja en las procuradurías anticorrupción del país. Y de modo concreto puedo referirme a un ex ministro del gobierno de Alejandro Toledo que estuvo vinculado con Los Camellos, posiblemente la mafia más grande de tráfico de drogas que haya operado en el país y que yo investigué en la revista Caretas. Hay muchos casos, pero lamentablemente el tráfico de drogas es un delito que deja muy pocas huellas en el camino. Y recurren a la muerte para eso.

¿Cómo funcionan las mafias?

Son organizaciones compartimentadas, basadas en supuestas lealtades y regidas por el temor a la muerte. Osea, fallas o eres desleal y te caen tres balas en el cráneo. Ese comportamiento puede resultar terrible, pero vaya que ha disciplinado a las mafias y ayudado a mejorar exponencialmente su ilegal productividad y rentabilidad. Se han escrito muchos libros al respecto. Uno de ellos es el de John Davis: “La Dinastía Mafia”.

¿Cuál es la participación de grupos como Sendero Luminoso en el narcotráfico?

Sendero Luminoso presta servicios de seguridad a las mafias mexicanas y colombianas que operan en el Perú, especialmente en zonas como el Alto Huallaga y el VRAE. Abimael Guzmán vivía como un gran burgués con el dinero que Sendero Luminoso recibía del narcotráfico y con el que financiaba reglajes y atentados con “coches-bombas”.

¿Por investigar casos de narcotráfico se ha metido en problemas con la justicia?

Sí, en diversas oportunidades. Pero a diferencia de otros colegas, mi política es no hablar de los juicios ni de las amenazas en mi contra. No hago publicidad de esas cosas. Son hechos normales en la vida de un periodista de investigación.

¿Ha estado en la cárcel?

No, pero quisieron detenerme en 1999, durante el gobierno mafioso de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. Querían sembrarme pruebas absurdas. Fue cuando investigaba precisamente a la mafia de Los Camellos.

¿Ha tenido juicios?

Sí he tenido varios juicios.

¿Cómo se sintió en esos momentos?

Sentí lo mismo que siente alguien que estudia un máster en una buena universidad. La cosa es que no te amedrenten.

¿Qué pensaba en esos momentos?

En seguir masacrando (periodísticamente) al mafioso que me enjuició.

¿Valió la pena?

Honestamente no lo sé… 

¿El Perú saldrá de tanta corrupción?

En 150 años, posiblemente. Hoy en día debemos educar al tatarabuelo de ese peruano honesto que en el futuro lejano nos sacará de la pobreza y en el marco de un sistema limpio y sin baldones.

¿Cuál será su próximo trabajo de investigación?

Estoy culminando una investigación sobre una empresa de bandera en el Perú que se encuentra vinculada al narcotráfico. Hace poco digitalicé uno de mis mejores casos: Los vínculos del cártel de Tijuana con altos mandos del Ejército peruano. Lo he hecho para mostrarlo a mis alumnos.

Sin embargo, debo decir que actualmente no me dedico a investigar. Soy editor regional de una agencia de prensa llamada INFOREGIÓN, especializada en temas de narcotráfico, terrorismo y desarrollo social en zonas cocaleras del país.

¿Qué es lo más difícil de hacer periodismo en Perú?

El Perú es una gran dificultad.

¿Y lo más fácil?

Solía llegar tarde a mi casa.

¿Por cuál camino se va usted?

Hasta ahora voy derecho. Es el camino más rápido hacia un lugar que no conozco.

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