EL JOVEN CON TALENTO NUNCA FALLA

Mayo 30, 2009

 

Fundó primero la revista Oiga en 1948 y luego –en sociedad con Doris Gibson— el semanario Caretas en 1950. Desterrado, perseguido –y con el tiempo ensalzado por sus amigos, Don Paco Igartua es un testigo excepcional de nuestra historia republicana en los últimos 50 años. La revista Oiga, la bandera de su lucha, ha dejado de palpitar, es cierto, pero basta su ejemplo para comprender que quienes gozan del poder son tan humanos y finitos como un mismo y que por ello no es posible tenerles miedo. Los errores y la negligencia se gritan al cielo, fuerte… Esa es la labor del periodista. Bienvenido a Retorno, Don Paco.      

Entrevista: Orazio Potestá [1996]

Don Paco: Parece mentira que hace más de un año, Oiga, la radical, dejará de circular. ¿Recuerda la carajeada que le dio cuando manché dos fotografías con tinta azul?
Si no me falla la memoria, eran dos fotos de una nota que hiciste sobre narcotráfico. No había copias en el archivo, eran fotos únicas porque mostraban la presencia de pistas clandestinas en la espesura del bosque, cuando el gobierno se rasgaba las vestiduras jurando que no quedaba ni una sola. Te merecías esa carajeada.

En el número de Oiga que conmemoró sus 50 años como periodista, en 1992, Mario Belaúnde, viejo amigo suyo, tituló un artículo sobre Usted con un sugestivo “Nacido para Joder”. ¿Cómo recibió esa peculiar calificación?
Más que nada, fue por la rebeldía que según mis amigos y enemigos siempre me acompañó. Decir la verdad en voz alta y defenderla con la vida si es necesario puede considerarse como rebeldía, pero para mí es parte de una obligación moral.

¿En su trayectoria como periodista desarrollo algún instinto especial para detectar a los jóvenes con talento?
Mira, al joven con talento se le detecta al instante, y no es por que yo haya desarrollado un “instinto especial” como tú le llamas. Un joven talentoso se delata cuando cumple todas las tareas encargadas así tenga que dar la vida para lograrlo, con dedicación y pulcritud. Se muestra interesado en aprender, pregunta sin miedo a los de más experiencia, llega temprano y no respeta el horario de salida. Observa todo lo que le rodea y aprende tanto de sus errores como de los ajenos.

Usted, Don Paco, siempre estuvo en contra de la profesionalización de la carrera: ¿Cree que un periodista nace y no se hace en las aulas?
Así como un pura sangre nace con condiciones innatas para el tranco largo y el triunfo, el periodista nace. La vocación periodística no se enseña en las aulas de clase, es algo que nace adentro, como los sueños sin explicación y que solamente nosotros podemos disfrutar con su ejercicio: Es imposible hacer sentir a otros lo que sentimos siendo periodistas. Por ellos somos incomprendidos y casi siempre apartados de la familia y de los amigos.

El periodismo es un estado de ánimo, una conciencia que nos roba poco a poco la vida, haciéndonos sufrir. Pero, paradójicamente, disfrutamos con eso. Un joven que desea iniciarse en ese apostolado debe estudiar literatura y todas las ramas de las humanidades. Por eso rechazo la profesionalización de la carrera. Y todo porque el joven debe tener una cultura general tan sólida que avasalle y pueda enfrentarse con su verdad y mucha confianza a cualquier ser humano de la tierra, bueno o malo, ángel terrenal o demonio.

Aunque pueda pecar de obvio… ¿Cuál debe ser la misión del periodista en un país como el nuestro?
En cualquier etapa de la historia, la misión del periodista será informar, orientar y educar a la población. Orientar de acuerdo a normas morales y éticas. El periodismo que se convierte en fábrica de embutidos deja su esencia en el tacho de basura. Por desgracia, los medios de comunicación de hoy, que no son los escritos, le han dado a la noticia una categoría de producto lácteo al venderse de forma irresponsable: Le dan más énfasis al “gusto” y no al análisis concienzudo de la noticia.

¿Qué se privilegia?
Se privilegia el negocio, cosa que antes no sucedía.

Cerrada Oiga… ¿A qué de dedica Don Paco?
Ahora dedico más tiempo a escribir. He preparado un libro de ensayos en base a textos escritos por mí y a conferencias que he dictado en el Perú y el exterior.

También preparo el segundo tomo de mis memorias, obra que para mí es entrañable porque vuelco etapas muy significativas de mi vida. Como verás, ahora conviene mucho descansar y cuidar un poco la salud, resentida luego de tantos años de colerones y pasiones.

Su primer libro se titula “Siempre un Extraño”. ¿Puede ser un extraño Usted que ha luchado siempre para descubrir los rostros que se esconden detrás de una careta?
¿Te refieres a aquella revista que fundé?

No. Hablo del derrumbe de muchos ídolos falsos…
Don Paco empieza a leer un manuscrito: El libro no es una biografía, es la descripción de mi temperamento, descripción imprecisa pues es tarea sin fin aquello de “Conócete a ti mismo”. Estarían a flor de papel mis sentimientos, mis amores, malquerencias y mi rechazo a quienes no han sido de mi estima, sin que falten mis ascos por los repudiables. Ese libro es mi autorretrato, bueno o malo pero es eso: La descripción de mí mismo en algunos retazos de mi vida.

El título del libro fluye del texto. Refleja esa indefinible sensación que me ha acompañado largos trechos en el camino de mi vida, ese sí pero no, ese estar y no ser o al revés: Ser y no estar dentro de las sociedades a las que el destino o la sangre me ha ligado.

Una vida de pasión y sobresaltos no entiende de medias tintas, Don Paco…
Coge un papel y lee con pausa: Mi testimonio es directo, desde la fuente misma de los hechos y sin estar comprometido con ellos, aunque esa sutileza no la entienda la policía y menos los políticos. Dentro del tráfago político he sido como un espectador en una obra de teatro, pero no sentado en platea o en palco, sino viendo y tocando todo dentro de los bastidores y metido en el mismo escenario. No me han faltado, pues, desencuentros gratuitos, persecuciones, prisiones y destierros.

DEMOCRACIA E INSTITUCIONES DESTRUIDAS

Una de sus grandes preocupaciones, desde su trinchera en Oiga, fue la defensa de la Democracia. ¿Cuál es su percepción sobre el debilitamiento de las instituciones en el Perú de hoy?
No están debilitadas, amigo, están destruidas. Y esto es parte del modelo político que anhela convertir al Estado en ese monstruo filantrópico del que habló en su momento Octavio Paz, lo que constituye el gran pecado de todas las dictaduras de América Latina.

Una reciente encuesta ubicó al Congreso de la República como la institución con menos credibilidad en el país ¿Qué opinión le merece eso?
Eso es lógico porque todos los elementos de la mayoría gobiernista se encuentran moralmente descalificados por su excesiva obsecuencia con el gobierno.

El resultado de esa encuesta nos permite pensar que la ciudadanía empieza a despertar para pedir cuentas a un régimen que se aprovechó de la confianza brindada a brazo partido…
Pienso que sí, aunque ese despertar ha sido muy lento. La gente se está dando cuenta de que el mentado desarrollo no ha llegado a sus bolsillos. Ahora, el pueblo peruano es más pobre que nunca. El nivel salarial se mantiene igual y el desarrollo educacional permanece atrofiado debido a que las universidades recién creadas solamente satisfacen la demanda de la élites.

LA PRENSA ESCRITA NO MORIRÁ

Muchos coinciden que con el avance de las nuevas tecnologías de la comunicación, la prensa escrita, aquella donde se formó Usted y José Carlos Mariátegui, desaparecerá, Don Paco…
Don Paco nos pide una pausa para traer unos apuntes. Parece ser el texto de un discurso: La prensa escrita, letra por letra, sufrirá algunos cambios pero no morirá. La magia, el embriagante estilo de la letra de molde no desaparecerá por obra de las palabras radiales –que se las lleva el viento– o de la imagen que no nos permite centrar nuestra atención en el significado del discurso. La palabra volandera jamás nos dará la seguridad que nos brinda la letra escrita, ese texto que podemos leer y releer por placer, para confirmar o rectificar lo que no estuvimos seguros de entender.

¿En qué son diferentes los periodistas de los medios escritos y los de la televisión?
Hay que considerar que la televisión no la hacen los periodistas, la hacen los empresarios. Y ese medio no es un apostolado, es un negocio que coquetea con el poder y a donde los periodistas llegan para obtener mejores salarios. César Hildebrandt, por ejemplo, es una excepción a la regla porque asume la profesión como una forma de compromiso social.

Si bien muchas personas extrañan el tono discrepante de Oiga, existe la sensación de que su cierre ha pasado un tanto inadvertido…
Inadvertido no sé hasta qué punto, porque hay personas que me llaman y escriben a la casa para preguntarme cuándo salimos nuevamente. Claro que todavía hay muchos que increpan la impulsividad y la radicalidad de Oiga en contra del gobierno.

Es necesario que en el Perú haya quienes defiendan su verdad en voz alta, Don Paco…
Es cierto. Nadie es dueño de la verdad y por eso todo el mundo debe decir la suya y defenderla con pasión, porque lo contrario es la media voz y el temor de decir las cosas de frente. Y ese es un gran problema nacional que destacó en su momento Manuel Gonzáles Prada.

Si censuran nuestra revista, le vamos a tocar la puerta para pedirle algunos consejos…
Quizá la cierren, pero no podrán matarla.


Periodismo, Chuponeo y Ética

Mayo 27, 2009

 

Exposición para la charla Periodismo de Investigación y Chuponeo Telefónico | Universidad de Lima | 30 de abril del 2009. Ponentes: Augusto Álvarez Rodrich, Enrique Chávez, Orazio Potestá y José Alejandro Godoy. Moderador: Santiago Pedraglio 

Hablar de chuponeo telefónico para fines periodísticos nos remite directamente al concepto de fuente periodística y a los manejos que se le debe dar a esa extraordinaria herramienta de trabajo.

Se ha debatido en el Perú si es ético o no el uso de interceptaciones telefónicas o de correos electrónicos.

Pienso que mientras el Perú sea uno de los países más corruptos de América Latina y exista una realidad opresiva para el ejercicio del periodismo y para el acceso a la información pública, el chuponeo será una vía (un mal necesario) para descubrir hechos dolosos o irregularidades.

No se trata de crucificar al periodista que hace uso de esos medios. Es necesario motivar un proceso en el tiempo que busque alejar de la corrupción a las diferentes esferas sociales y políticas del Estado.

Me parece que las personas que ahora se persignan contra el uso periodístico del chuponeo, fueron las mismas que se mantuvieron mudas durante la mafia de Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori. Y por eso “no se acuerdan” que los golpes más fuertes que ese régimen dictatorial recibió provinieron de denuncias basadas en interceptaciones telefónicas o en material grabado por lo bajo.  

Basta recordar que los vínculos del Frente Huallaga del Ejército con el narcotráfico (1991) se descubrieron gracias a conversaciones radiales chuponeadas y que en 1996 el programa Contrapunto de Frecuencia Latina puso en serios problemas al gobierno de Alberto Fujimori con denuncias de espionaje telefónico contra periodistas y políticos de oposición.

Con ello quiero hacer una reflexión sobre lo que se entiende por mafia: Una mafia es mafia porque maneja una estructura cerrada, casi blindada y compartimendata, que impide el flujo de datos al exterior y por razones obvias: Sus actos son ilegales. 

Frente a esa imposibilidad de conocer a una mafia por dentro, las interceptaciones telefónicas, el chuponeo de correos electrónicos, los audios grabados sin autorización del interlocutor… ¿Son o no son útiles para el periodista de investigación?

Pienso que sí.

¿O a lo mejor el periodista debería triturar o quemar los CDS con esa información y perder la oportunidad de hacerle daño a esa mafia?

Ciertamente, lo que les digo podría espantar a cualquier profesor de ética, pero lo que les comento ocurre en el mundo real, en el periodismo real. 

Poniéndolo lo fácil: A un periodista se le critica y crucifica porque muestra un material chuponeado. Sin embargo, nadie repara en que un mafioso le puede meter un balazo a ese periodista. ¿A quién debemos criticar realmente? ¿Al periodista o al mafioso?

Recomendaciones de procedimiento

Sin embargo (resalto esa palabra) hay cosas que debemos tener muy en cuenta para evitar parecernos a esos mafiosos que estamos investigando:  

• Un material de chuponeo jamás debe ser la única prueba de una nota periodística. Aquí en el Perú nos colgamos de un audio, lo reventamos (publicamos con bombos y platillos) y después iniciamos una investigación, cuando ya nadie quiere hablar.

Una interceptación telefónica debe ser un indicio o el punto de partida para que tres o cuatro periodistas se dediquen a investigar ese presunto hecho de corrupción.

Lamentablemente observamos en la actualidad que un audio reemplaza el trabajo del periodista.

Incluso, pienso que sería interesante hacer el esfuerzo de no difundir una interceptación telefónica durante una investigación, con el objetivo de fortalecer el trabajo periodístico pleno, ese que se hizo famoso en el caso Watergate (Estados Unidos) y basado en la búsqueda de fuentes, recolección de información y cruce de datos. Ese material solamente se difundiría si las “fuerzas ocultas” arrinconan al periodista en el Poder Judicial o en otras instancias.

• Nunca debemos generar un mercado de chuponeo telefónico: Si un periodista se hace conocido por comprar audios o correos electrónicos chuponeados para sustentar sus investigaciones, siempre habrá gente dispuesta a nutrirlo con ese tipo de información.

Y si ese periodista paga bien por esos materiales, es posible que reciba material falso o fabricado. ¿Y a quien afectan los errores? No al periodista, pues evidentemente podemos deducir que ese profesional no anda muy preocupado por cuidar su credibilidad, ya que lo que busca es ser “famoso” o “popular”.

Reflexión: Antes uno se hacía conocido más por el trabajo que hacía. Ahora hay una generación de periodistas que son populares por causa del impacto de sus errores y no por la relevancia de la información que propagan.

Y si el error es grave, el mismo se difuminará luego de que ese periodista recurra en su defensa a poderosos conceptos como libertad de expresión y derecho de informar.

Y al final, no pasó nada.

Y al hablar de no generar un mercado, debemos aclarar que es muy distinto utilizar un audio que nos ha llegado por razones circunstanciales, que usar uno pedido expresamente por nosotros sobre un personaje en particular. 

Es distinto decir: “me llegó un audio de Genaro Delgado” que “quiero un audio de Genaro Delgado”. 

• No nos dejemos utilizar. Y para eso hay que decifrar la intencionalidad de la fuente que nos entrega los audios. Es muy distinto recibir un audio de cinco minutos que diez cajas con CDS que contienen 50 horas de grabación.

El volumen y la disciplina de esa entrega (cajas con audios) determina la existencia de una industria del chuponeo que nosotros no deberíamos avalar publicando inmediatamente el contenido de ese material. Por eso decía que los audios deberían ser indicios para el inicio de investigaciones sobre corrupción y no la base misma de las pesquisas periodísticas.

Las reacciones son las de siempre

Sea en Colombia, en Brasil, en México o en Argentina, el vendabal producido luego de la difusión de audios sobre casos de corrupción es el mismo: Los propios corruptos denuncian a los periodistas por haber utilizado material ilegalmente obtenido porque (según ellos) ese hecho viola la ley y propaga el delito.

Hace poco, la revista Semana (Colombia) denunció a la Dirección Administrativa de Seguridad-DAS por chuponear en forma sistemática a magistrados, fiscales, personajes políticos y directores de medios de comunicación, motivando la renuncia del jefe de ese organismo y de muchos oficiales de inteligencia. Luego los periodistas de Semana tuvieron que defenderse de acusaciones de haber violado la ley y de haber incitado el delito.

En Brasil, en el 2008, la revista Veja publicó grabaciones ilegales entre políticos y miembros del Supremo Tribunal Federal, las mismas que fueron proporcionadas en forma soterrada por la Agencia Brasileña de Inteligencia. 

El ajuste de cuentas no se hizo esperar. En represalia, los políticos brasileños prefirieron atacar a los mensajeros (periodistas) al promover una ley para castigar con cárcel a los reporteros que divulguen información obtenida por medio del chuponeo y sin la autorización de un juez.

Es decir: La misma ley que apristas en el Congreso de la República buscaron aprobar.

Reflexiones finales

• Se dijo que el chuponeo iba a afectar la gobernabilidad, pero la gobernabilidad es afectada por los corruptos. La gobernabilidad no sufrió daño, prueba de ello es que el propio jefe del Estado, Alan García, sostuvo que el caso Petrotech fortaleció la democracia al conocerse la identidad de los corruptos.

• Hubo una contradicción muy grande: Por un lado, los medios de comunicación llamaban criminal a Elías Ponce Feijoó, marino y principal chuponeador de la empresa Business Track, pero por otro buscaban con denuedo las interceptaciones telefónicas hechas por él y sus compinches para publicarlas de inmediato.

• Es preferible que el delito sea denominado “chuponeo” o “espionaje telefónico” y no “interceptación telefónica”. El término “interceptación telefónica” tiene un fondo legal y es amparado por la normatividad contra el crimen. El espionaje telefónico es la vulneración de los derechos ciudadanos por parte del Estado o de terceros.

• El chuponeo telefónico es un delito que viola el derecho al “secreto y a la inviolabilidad de las comunicaciones” que nuestra Constitución consagra a favor de los ciudadanos.

• Pero ningún derecho es absoluto debido a que puede colisionar con los de otras personas. Por ejemplo, si cumpliéramos a rajatabla el derecho a la inviolabilidad de las comunicaciones, tendríamos a Vladimiro Montesinos y a Alberto Fujimori en libertad. Igual cosa sucedería con los implicados del caso Petrotech, Alberto Quimper y Rómulo León Alegría.

Orazio Potestá | Periodista y profesor universitario