Dos constantes en mi vida

Diciembre 30, 2007

 

 

Entrevista de Melissa Silva 

[Para la Maestría en Periodismo de la Universidad de Barcelona y la Universidad de Columbia]  

Periodismo y narcotráfico… ¿Dos temas constantes en su vida, no?  

Viéndolo como lo dices, sí, han sido dos constantes en mi vida, pero de mi vida profesional. Primero me dediqué a investigar casos de terrorismo, cuando Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) arremetían en el Perú. Luego el narcotráfico se hizo notorio en el país y me interesó mucho. Ahora, para desgracia nuestra, ambas lacras se han unido estratégicamente y hacen mucho daño a la sociedad peruana. Ahora tenemos al grupo terrorista que fue considerado como el más sanguinario del mundo –de acuerdo con Simon Strong– junto a uno de los problemas más complicados de la actualidad: el tráfico de drogas.      

Usted afirma que Perú es un narcoestado. ¿Por qué? 

Ante todo, debo decir que quienes se han empeñado en señalar que el Perú no es un narcoestado han sido o son consumidores de drogas en el Perú. Me refiero a dos ex presidentes de la República y a varios políticos. ¿Con qué moral pueden referirse al tema y sobretodo minimizar una amenaza tan terrible?  

Si actualmente el Perú no es un narcoestado, se encuentra a medio milímetro de serlo. Hay la certeza de que las mafias de la droga financian a los partidos políticos en el Perú en época de elecciones y que las entidades bancarias lavan el dinero de ese negocio sin ningún reparo.  

El Perú es el segundo productor de cocaína en el mundo y también el segundo productor de hoja de coca a nivel mundial. Actualmente, solamente tres países pueden cultivar hoja de coca y el Perú es uno de ellos junto a Colombia y Bolivia. Nos encontramos en un lugar privilegiado del cinturón de fuego del narcotráfico y pese a ello hay personas (políticos, empresarios e intelectuales) que piensan que no somos un narcoestado. ¿Y acaso podrían sustentar por qué el Perú no es un narcoestado todavía? No van a poder hacerlo pues no saben dónde están parados.  

Seguramente desean ver a un capo de la mafia de Tijuana como ministro del Interior o como presidente de la República para recién decir: “Sí, lo reconocemos, somos un narcoestado”. Pero eso no va a ocurrir pues el narcotráfico preferirá mil veces operar detrás de una autoridad sobornada, corrupta o atemorizada. Y esto no lo digo con alegría… Simplemente eso es lo que pienso como investigador de ese tema en mi país.    

Cuando Sendero Luminoso nació a la luz pública hace 27 años, los políticos de ese entonces (que son los mismos que ahora niegan que seamos un narcoestado) dijeron que los miembros de esa banda terrorista eran abigeos (ladrones de ganado) y simples locos que ponían bombas. Y vaya que luego nos estalló tremenda bomba en la cara.     

¿Hay muchos políticos implicados? 

Muchos y muy “respetados”. Algunos han llegado a ser presidentes de la República.    

 

¿Qué pruebas hay al respecto? 

Por ejemplo, con respecto a Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos hay mucha información que se maneja en las procuradurías anticorrupción del país. Y de modo concreto puedo referirme a un ex ministro del gobierno de Alejandro Toledo que estuvo vinculado con Los Camellos, posiblemente la mafia más grande de tráfico de drogas que haya operado en el país y que yo investigué en la revista Caretas. Hay muchos casos, pero lamentablemente el tráfico de drogas es un delito que deja muy pocas huellas en el camino. Y recurren a la muerte para eso.    

¿Cómo funcionan las mafias? 

Son organizaciones compartimentadas, basadas en supuestas lealtades y regidas por el temor a la muerte. Osea, fallas o eres desleal y te caen tres balas en el cráneo. Ese comportamiento puede resultar terrible, pero vaya que ha disciplinado a las mafias y ayudado a mejorar exponencialmente su ilegal productividad y rentabilidad. Se han escrito muchos libros al respecto. Uno de ellos es el de John Davis: “La Dinastía Mafia”.    

¿Cuál es la participación de grupos como Sendero Luminoso en el narcotráfico? 

Sendero Luminoso presta servicios de seguridad a las mafias mexicanas y colombianas que operan en el Perú, especialmente en zonas como el Alto Huallaga y el VRAE. Abimael Guzmán vivía como un gran burgués con el dinero que Sendero Luminoso recibía del narcotráfico y con el que financiaba reglajes y atentados con “coches-bombas”.    

¿Por investigar casos de narcotráfico se ha metido en problemas con la justicia? 

Sí, en diversas oportunidades. Pero a diferencia de otros colegas, mi política es no hablar de los juicios ni de las amenazas en mi contra. No hago publicidad de esas cosas. Son hechos normales en la vida de un periodista de investigación.    

¿Ha estado en la cárcel?

No, pero quisieron detenerme en 1999, durante el gobierno mafioso de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. Querían sembrarme pruebas absurdas. Fue cuando investigaba precisamente a la mafia de Los Camellos.     

¿Ha tenido juicios?

Sí he tenido varios juicios.    

¿Cómo se sintió en esos momentos?

Sentí lo mismo que siente alguien que estudia un máster en una buena universidad. La cosa es que no te amedrenten.    

¿Qué pensaba en esos momentos?

En seguir masacrando (periodísticamente) al mafioso que me enjuició.     

¿Valió la pena?

Honestamente no lo sé… Ese es el eterno pensamiento de un periodista de investigación que se enfrenta a las mafias del narcotráfico.    

¿El Perú saldrá de tanta corrupción?

En 150 años, posiblemente. Hoy en día debemos educar al tatarabuelo de ese peruano honesto que en el futuro lejano nos sacará de la pobreza y en el marco de un sistema limpio y sin baldones.    

¿Cuál será su próximo trabajo de investigación?

Estoy culminando una investigación sobre una empresa de bandera en el Perú que se encuentra vinculada al narcotráfico. Hace poco digitalicé uno de mis mejores casos: Los vínculos del cártel de Tijuana con altos mandos del Ejército peruano. Lo he hecho para mostrarlo a mis alumnos. 

Sin embargo, debo decir que actualmente no me dedico a investigar. Me encuentro realizando labores de edición (editor regional) en una agencia de prensa llamada INFOREGIÓN que se especializa en temas de narcotráfico, terrorismo y desarrollo social en zonas cocaleras del país.    

¿Qué es lo más difícil de hacer periodismo en Perú?

El Perú es una gran dificultad.    

¿Y lo más fácil?

Solía llegar tarde a mi casa.    

¿Por cuál camino se va usted?

Hasta ahora voy derecho. Es el camino más rápido a un lugar que no conozco.   


A propósito del Día del Periodista…

Diciembre 3, 2007

 

Entrevista: Diana Plasencia [2006]  

 

El Diccionario de la Lengua Española define al periodista como la “persona profesionalmente dedicada en un periódico o en un medio audiovisual a tareas literarias o gráficas de información o de creación de opinión”. Sin embargo, la definición plasmada en papel resulta bastante estrecha. La experiencia y la práctica en la vida periodística de hoy desafían cualquier definición teórica.

 

Las labores de un periodista se extienden mucho más allá de los confines de una oficina de diario y las diversas situaciones lo pueden llevar a conocer lugares y personas con los que jamás pensó toparse. En un país como el nuestro, en donde la independencia periodística ha cobrado un valor altísimo debido a su escasez, son los periodistas de vocación los que han logrado salir ilesos.

 

Y es justamente por esa vocación que actualmente muchos jóvenes deciden dedicarse a la labor periodística, la cual les promete riesgos y responsabilidades, pero a la vez muchas satisfacciones personales.  Hemos decidido entrevistar a algunos de los profesores más representativos de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la PUCP. Uno de ellos es Orazio Potestá.

 

 

¿Hace cuantos años te dedicas a la labor periodística?

Desde 1993, cuando estaba en el tercer ciclo de la Universidad. Sin presentar papeles tuve la oportunidad de entrar a una ONG de derechos humanos que se llama Aprodeh, lo que fue una experiencia muy rica para mí.

¿En qué medios de comunicación trabajaste? 

Mientras estuve en Aprodeh colaboré en una revista llamada Vivir Bien, era panelista de Radio Cadena y eventual articulista de la página de opinión de La República. Luego de Aprodeh, ingresé a la revista Oiga, con Paco Igartua, para luego ir a Caretas (1999) con Enrique Zileri. En el 2000 trabajé con Cecilia Valenzuela en Imediaperú. En el 2001 me llamaron de Panorama y posteriormente fui a Correo como jefe de la Unidad de Investigación.

 

Ahora hago investigaciones periodísticas para la sección política del diario El Comercio y dedico buena parte de mi tiempo en pelearme con una colega que quiere imponerme ciertos sistemas de trabajo cada vez que la jefa se va de viaje.

¿Cómo decidiste ser periodista?

Ya sabía que iba a ser periodista desde que estaba en el colegio. En eso fui muy afortunado, pues no perdí tiempo. Ahora sí lo pierdo con ganas.

¿Qué satisfacciones te ha dado la carrera?

Supongo que varias. Materiales muy pocas. Los viajes son incomparables, al igual que las experiencias que uno vive con diversos tipos de gente. Podría decir que vivo tranquilo.

¿En alguna situación estuviste a punto de arrepentirte de hacer periodismo? ¿Cuándo fue?

A cada rato me arrepiento, sobretodo cuando las cosas se complican. Pero luego me sereno y pienso: “No había otra opción, Orazio”. O digo: “Mañana es otro día”. Por último, digo: “El periodismo es lo tuyo”.

¿Cuáles son tus virtudes como periodista y cuáles son tus debilidades?

Virtudes: la memoria, leo un montón, construyo mis informes con mucha lógica y soy mordedor. Cuando cojo carne no la suelto, algo así como un pitbull.

Debilidades: pienso las cosas el doble, descuido fuentes y últimamente no he estado reporteando mucho.

 

¿Qué opinas de la idea de que cualquier persona medianamente instruida y con buen criterio puede hacer las veces de periodista?

 

El periodismo es tan generoso que brinda la posibilidad a todos para ejercerlo. Nada se puede hacer contra eso. Creo que cada persona debe autoevaluarse para conocer si realmente ejerce correctamente el periodismo. Sin embargo, tengo una sospecha: los errores periodísticos de mayor y penosa trascendencia en el Perú no han sido cometidos por egresados de la carrera, sino por los figurettis de otras profesiones que ejercen el periodismo. Habrá que confirmarlo.

¿Cuál crees que es la función del periodista dentro de una sociedad como la nuestra?

Ver, comprobar y publicar. Punto.

 

¿Cuáles considerarías que son los principales problemas del periodismo peruano actualmente?

 

La falta de preparación de los colegas periodistas, la nula lectura y deficiente capacidad para hacer inferencias. Muchos se contentan con un buen sueldo y dejan de morder y joder.

De no haber seguido periodismo… ¿Qué hubieses estudiado?

Arquitectura. Lo loco es que ahora estudio otra carrera que no es esa: Educación para el Desarrollo en la PUCP. Pienso ser millonario enseñando…

¿Celebras el Día del Periodista? ¿Cómo?

La verdad me da igual. Sin embargo, hoy celebraré porque voy a tener una muy buena compañía. Vamos a ver qué pasa.